Cada vocación es una llamada a ser amad@ por Dios

Hna. Julia Karina Yáñez

Jesus Buen pastor

El domingo pasado celebramos la “Jornada mundial de oración por las vocaciones”, y antes que nada quisiera agradecer a todos aquellos que orar por las vocaciones, por los sacerdotes y vida consagrada, son ustedes los que nos sostienen y nos ayudan a continuar adelante.

Cada vocación es una llamada a ser amad@ por Dios. He ahí la esencia del ser: el amor de Dios nos deseado desde toda la eternidad, nos creado y nos seguir existiendo, hasta el punto de llamarnos a seguir a su Hijo más de cerca. Porque todos tenemos la misión de dar el testimonio del encuentro amoroso con Dios.

La vocación siempre ha tenido una conexión muy especial con la fe, pero en este año en especial ya que, «Las vocaciones son signo de la esperanza fundada sobre la fe», Es necesario, pues, crecer en la experiencia de fe, entendida como relación profunda con Jesús.

Francisco_2013Esta relación profunda se da a través del  encuentro personal con Cristo, del diálogo sincero y confiado con él, para entrar en su voluntad. El Papa Francisco habló de esto: ¡La voz de Jesús es única! Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte. A veces Jesús nos llama, nos invita a seguirlo, pero quizás sucede que no nos damos cuenta que es Él, justo como le pasó al joven Samuel. Hoy, aquí en la Plaza hay muchos jóvenes. Quisiera preguntarles: ¿han escuchado a veces la voz del Señor que a través de un deseo, una inquietud, les invitaba a seguirlo más de cerca? ¿Han tenido ganas de ser apóstoles de Jesús? Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales. ¡Pregunta a Jesús qué cosa quiere de ti y sé valiente!

Pero esto no siempre es muy fácil, es por eso que cada cuarto domingo de Pascua, celebramos “Jornada mundial de oración por las vocaciones”, para implorar a Dios el don de santas vocaciones y proponer a la reflexión común la urgencia de la respuesta a la llamada divina, porque como recuerda Su Santidad detrás y antes de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad.
Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y sólo en la oración pueden perseverar y fructificar.manos juntas

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Cristo me dejo preocupado caminos abiiertos

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