¿Por qué ser obedientes a Dios?

obediente

Por hna. Julia Karina de la Paz

A lo largo de la Cuaresma una de las palabras que más escuchamos es “Obediencia”. En las diferentes lecturas que nos presenta la liturgia, podemos escuchar esta palabra: Jesús es obediente al Padre, los profetas nos invitan a ser obedientes, Adán y Eva y los pueblos desobedecieron. Pero, ¿qué es la obediencia a Dios y como podemos vivirla?

Comencemos diciendo que la palabra obediencia viene del latín ob audire = el que escucha, la acción de obedecer, indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción, puede provocar una profunda actitud interna de respuesta.

jesus orandoJesús es nuestro modelo de obediencia, siempre a la escucha del Padre, a través de la oración y de los acontecimientos; desde su nacimiento hasta la Ascensión. Las escrituras nos dicen: “Por nosotros Cristo se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2,8); “Por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos” (Romanos 5,19); “Con lo que padeció aprendió la obediencia, y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen” (Hebreos 5,8-9). Es decir que donde más podemos palpar dicha obediencia es en la Pasión. La obediencia aparece como la clave de lectura de toda la historia de la Pasión, de donde ésta toma sentido y valor.

Jesús nos enseña que el punto no es obedecer por obedecer, como simples máquinas, sino entrar en dialogo profundo con Dios, escuchar lo que nos pide como Padre amoroso, en plena libertad. Si releemos lo que dice el párrafo anterior, podremos descubrir que el núcleo central de la obediencia es el amor. Jesús ama a Dios Padre y nos ama a nosotros, es este amor, el que lo impulsa a ser obediente.

La clave consiste en saber quién es ese «yo» y quién ese «Tú»; quién dice el fiat y a quién lo dice. Somos hijos amados del Padre y Él es nuestro Padre que nos ama y sólo quiere lo mejor para nosotros. Al respecto san Pablo nos dice en la carta a los Romanos: “También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado.” Es decir, obedecemos a Dios porque nos ama y tenemos la plena certeza de que lo que nos pide es en nuestro beneficio.

Come to Me

La obediencia no es sinónimo de sufrimiento, sino que a través de la fe nos ayuda a darle sentido a este último. “Así pues, Cristo no vino para aumentar el sufrimiento humano o para predicar la resignación ante él; vino para darle un sentido y anunciar su fin y su superación. Ciertamente, el sufrimiento, especialmente el de los inocentes, sigue siendo un misterio para todos; pero sin fe en Dios se convierte en algo inmensamente más absurdo. Se lo priva hasta de la última esperanza de rescate”. (Raniero Cantalamessa)

En Jesús los cristianos hemos descubierto que quien se entrega, se encuentra a sí mismo;  y quien se vincula con una obediencia fundamentada en Dios y animada por la búsqueda de Dios, llega a ser libre. Los invito pues, a vivir esta cuaresma, en comunión profunda con Jesús obediente.

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