La maternidad

Por: Lic. Rosa Torres

Todos los días, a todas horas, en cualquier parte del mundo, como en la creación, Dios sigue llamando a la vida. Cada ser humano que habita el planeta de los más de siete mil millones que somos actualmente, ha venido al mundo por medio de una madre. No hay otro medio. Por eso, hablar de una persona es un concepto que presupone una madre.

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¿Y qué es una madre? Las respuestas van de lo poético a la descripción de funciones. Pero para la mentalidad cristiana, ser madre es, ante todo, una vocación, un llamado que Dios hace a muchas mujeres para que sean co-creadoras con Él; para que por medio de ellas nuevos seres humanos habiten esta tierra con la misión de perfeccionarla y hacer una mejor sociedad, a través de su acciones y actitudes. Y esto dependerá en gran medida de la forma en que sea educada cada persona; es ahí donde cobra importancia la función de las madres, porque son ellas, generalmente, quienes educan a los hijos. Podemos afirmar que el futuro de la sociedad está determinado por la forma en que las madres educan a sus hijos.

Como toda vocación, ser madre, tiene características y exigencias específicas y la renuncia es algo que destaca en las mamás. Frecuentemente ellas renuncian a su comodidad, al tiempo para sí mismas, a sus propios gustos, a su espacio… Sin embargo, la mayoría no cambiaría nada de eso con tal de tener a sus hijos felices, sanos, íntegros, hacerlos personas de bien. De hecho no escatiman esfuerzos cuando de sus hijos se trata, incluso de los hijos de otras.

mama y estudio

Es sabido que ser madre es una “trabajo” de veinticuatro horas los trescientos sesenta y cinco días del año, al menos los primeros años de los hijos. No obstante, hoy en día, ser mamá no es impedimento pare ejercer una profesión u oficio. Y he aquí, que a la función de madre, ya de por sí absorbente, se suma la de ser trabajadora asalariada, lo que implica una organización de la casa y una administración del tiempo, distinto de los esquemas tradicionales. Estos nuevos roles de la mujer ponen de manifiesto que ser madre es otra forma de realizarse, pero siempre anteponiendo a los hijos como prioridad.

Por todo lo que se dice y se puede decir de las funciones que desempeña una madre-propiamente dicha, porque también hay madres irresponsables que dejan graves secuelas en los hijos y un tremendo daño a la sociedad-, es necesario pensar y reflexionar muy bien antes de tomar la decisión de ser madre. Vislumbrar la responsabilidad del compromiso que se asume y estar dispuesta a afrontar las situaciones que esto conlleve.

MariaMadreEs claro que, cuando una se sitúa en la antesala de la maternidad surgen dudas, miedo, incertidumbre, pero mirando a la Virgen María, siguiendo su ejemplo de confianza en Dios y encomendándose a ella, la situación se vuelve esperanzadora y la mujer se vuelve María, como Madre, es ejemplo de renuncia, entrega sacrificio y confianza en Dios. Lo fue al dedicar su vida a ser Madre del hijo de Dios y coronó su misión al entregarlo, sin reproche, por el sacrificio en bien de la humanidad. De la Virgen Madre aprendemos que los hijos, no son nuestros, son de Dios. Él nos ha elegido para dar vida y procurarla a otros seres humanos que vienen al mundo a través de nuestro cuerpo, pero que pertenecen a Él. No, no es una visión utilitarista de la mujer, sino la conciencia de que toda vida procede de Dios y hemos de estarle agradecidos por ello, tanto por la vida propia, como por la de los hijos.

Ahora bien, si la maternidad es dar vida y procurarla; es renuncia, entrega sacrificio y confianza en Dios, entre otras cosas, entonces la maternidad es una forma de actuar en la vida. Y en este sentido abundan los ejemplos de personas que no son madres, pero que defienden y procuran la vida; que dan su tiempo y orientan sus esfuerzos en beneficio de otros: religiosas, religiosos, filántropos, ecologistas, voluntarios, vecinos…

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En suma, la maternidad no es algo exclusivo de quienes tienen hijos, sino de todos aquellos que aman, defienden y promueven la vida en todas sus manifestaciones, aunque el reconocimiento siempre vaya encaminado a las mamás por ser ellas quienes cuidan y educan la más excelsa creación de Dios, el ser humano.

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