DIOS ME PIDE SONREIR

Motivos para… sonreír y ser feliz

Por María Belén Sánchez, fsp

DIOS ME PIDE SONREIR

sonrisa 2

Es hora de poner punto a estas páginas, pero no un punto final, porque esto no quiere decir que es el momento de terminar. Antes bien, es precisamente la hora de empezar. Empezar a buscar en el propio corazón esa veta preciosa de donde procede la auténtica alegría.

Es hora de empezar a cultivar una bondad serena, fuente de sonrisas sinceras. Porque la autenticidad de la sonrisa no procede de una ingenuidad ante la vida, ni de un ilusionismo irreflexivo y menos aún de una actitud poco seria ante la realidad. Por tanto, esta conclusión vamos a concretizarla en una oración que nos acerque al Señor para pedirle claridad y sabiduría, que nos haga capaces de valorar las realidades serias y a veces absurdas de la vida.

No quiero dejar este caminar hacia la sonrisa sin antes decirles que es una de las mejores formas eficaces para Evangelizar, para llevar la alegría a los que están en contacto y comunión con nosotros.

COMO EVANGELIZACIÓN

juan pablo ii

Evangelizar es llevar la “Buena Nueva” que Cristo anunció con su presencia y su palabra a nuestro mundo. Desde entonces Cristo quiere seguir anunciando su Evangelio, pero ahora pide la colaboración humana: “Necesito tus labios para seguir hablando, tus manos para seguir bendiciendo” ¿No necesitará también nuestra sonrisa para seguir sonriendo?

Hoy la sonrisa puede decir con más fuerza que la bondad de Cristo perdura todavía en nuestro mundo como en la noche aquella en que los ángeles cantaron: “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2,14).

COMO COMUNCACIÓN

Podemos comunicar mensajes de los más diversos tipos: positivos, negativos, entusiasmantes, tranqulizadores. La sonrisa es, sin lugar a dudas, uno de los pesajes más sugerentes de la comunicación no verbal.

Con una sonrisa se pueden transmitir mensajes de paz, de serenidad, de comprensión de benevolencia, de felicidad. Donde las palabras no alcanzan a expresar lo que quisieran decir, lo dice con mayor amplitud y con mucha más efectividad una sonrisa. Por eso, Jesús dijo: “Les he hablado mientras estaba con ustedes. En adelante el Espíritu Santo les va a enseñar y a recordar lo que no alcanzaron a comprender” (Jn 14,26).

REÍMOS Y HACEMOS REÍR

sonrisas

Reír es una buena cosa, hacer reír puede ser una obra buena, en su lugar y momento; lo importante es tomar la risa como un elemento positivo de la vida. El sentido del humor nos permite ver las cosas desde una perspectiva optimista situándolas en su justo lugar. En tiempos de tanta informalidad en que los paradigmas seculares se rompen y se modifican, es extraño que el trabajo diario y la rutina orillen a la persona a adoptar actitudes de seriedad confundiendo responsabilidad con ceño adusto y formalidad con dureza, compostura con rigidez; personas que quieren adoptar una actitud de mucha dignidad y en sus rostros desaparece hasta la más leve sonrisa.

Es verdad que los extremos no son lo mejor y entre demasiada seriedad y una sonrisa superficial hay un justo medio, un equilibrio donde bien pueden combinarse la sensatez y la alegría, la seriedad y la sonrisa; todo tiene su tiempo y lugar.

Las mejores ideas pueden surgir de una sonrisa abierta, y la convivencia, en el mundo del trabajo o en la familia, puede ser iluminada por rostro sonrientes. A todos nos gusta estar con personas positivas, alegres, sonrientes. La calidad de vida del ser humano como individuo y como parte de una sociedad depende, ahora más que nunca, de nuestra capacidad para reírnos. La risa es una manifestación de la libertad y ha de tener una significación social.

Para Octavio Paz, reír es una manera de volver a nacer, de restablecer en el mundo la divinidad en la naturaleza.

Por la risa, el mundo vuelve a ser un lugar de juego, alegre, bonito, un recinto sagrado, un nuevo edén, preludio del cielo que esperamos.

DIOS ME LO PIDE

sr Coco

En la vida cada uno tiene una misión: es lo que Dios quiere realizar en este mundo a través de cada persona. Pero, contrariamente a lo que muy a menudo suponemos, la misión que el Señor nos asigna no es la realización de obras por encima de nuestras posibilidades.

Casi siempre nuestra misión está entretejida de pequeñeces y siempre tapizada de sonrisas. Esto es lo que Dios quiere cuando asigna a cada ser si misión particular y única: a las plantas pide flores, al cielo estrellas y a los humanos sonrisas. No merezcamos el reproche de Jesús: “Tres años a que vengo a buscar higos y esta higuera no da fruto” (Lc 13,7).

MI MUNDO LO NECESITA

Se sufren tantas penas y calamidades mientras peregrinamos por este mundo que hace falta un elemento alentador, consolador, que nos haga despertar la certeza de que existen todavía valores generadores de esperanza.

Y esta certeza no la van a dar ni los convenios internacionales, ni los tratados armamentistas, ni las seguridades bancarias. Pero sí la encontraremos cuando podamos descubrir, que todavía existen dejos de bondad en el ser humano. Estas personas son portadores del mensaje de Cristo: “Vayan y digan a todos: El Reino de Dios está cerca” (Lc 10,9).

MI FAMILIA LO MERECEPapá-niña

El círculo más cercano a mi vida es mi familia. Sus miembros son, sin duda, los que con más derecho pueden esperar mi benevolencia y mi sonrisa.

Sonrisas de comprensión y apoyo; sonrisas de ayuda y aliento; sonrisas de perdón y amor. Siempre es eficaz la sonrisa en familia para aliviar las inevitables tensiones o las pequeñas heridas que a veces involuntariamente nos ocasionamos en la convivencia.

Mi sonrisa debo darla a todos, pero especialmente a mis familiares para cumplir así el mandato del Señor: “Ámense mutuamente como yo los he amado” (Jn 15,12).

MIS AMIGOS LO ESPERAN

La amistad es uno de los dones más hermosos que se nos dan en la vida.

Tener un amigo verdadero, un buen amigo, es motivo de profunda alegría y por lo tanto causa de raudal de sonrisas. Con ellas se puede inundar la propia vida y tener siempre las manos colmadas para ofrecer esas mismas sonrisas a esos mismos amigos que las han inspirado y cultivado.

Y si es verdad que todo el mundo está sediento de sonrisas ¿Dónde mejor que en el corazón de los amigos se podrán encontrar? ” Ustedes son mis amigos sí cumplen mi voluntad”, dice el Señor (Jn 15,14).

TAMBIÉN A MÍ DE HACE FALTA

sonrisaSi a lo largo de estas páginas cada uno ha ido comprendiendo que la sonrisa es benéfica desde todos los ángulos, y que darla a los demás es muy provechoso, es bueno tener presente que el primer beneficiado al sonreír es la persona misma que sonríe. Por eso, al reflexionar hondamente sobre este tema, cada uno puede adentrarse en su corazón y reconocer que aunque haya muchas cosas que hacer, también la sonrisa es una de las más importantes que no hay que olvidar.

Tanto más cada uno puede afirmar sin mentira que “a mí mismo me hace falta la sonrisa que doy” tanto como me hace falta la que recibo de los demás en los momentos arduos o difíciles- o felices- de mi vida.

Yo quiero ser feliz, y quiero hacer felices a los demás, porque el camino de la vida revierte lo que doy y me reserva muchas cosas hermosas que de ninguna manera serán totalmente sorpresivas porque son ciertamente las mismas que yo he propiciado. Ya lo dijo el Señor Jesús en su momento: “cuanto desean para ustedes, háganlo a los demás (Cfr Mt 7,12).

EN SU SONRISA TU SONRISA

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La sonrisa brota de la alegría, pero es como un fruto que es necesario cultivar. Amanecer, naturaleza y paisaje. En la creación, todo es sonrisa de Dios por todos. Hoy te vengo a pedir, Señor, por toda aquella gente que a mi lado pusiste, porque en ellas he visto el mejor de tus dones. Cuando estuve triste, al ver brillar su sonrisa me pareció que sonreías Tú.

Hubo otros momentos que en sus manos pusiste tu consuelo a mi pena. Cuando fui feliz tuve una mano amiga que compartió conmigo la alegría, y en aquella presencia también estabas Tú. Hoy te pido por ellas, hoy te pido por mí. para que también vean en los rostros hermanos tu sonrisa de amor.

Finalmente, les invito a que hagamos de la sonrisa una oración.

Oración que nos ayude también a distinguir situaciones ambiguas y nos enseñe a ocultar la sonrisa cuando pueda ser causa de malos entendidos o de confusiones sin fundamento.

Oración con la cual podemos agradecer al Señor por las multiformes sonrisas que Él mismo nos ofrece a través de la Creación, de los acontecimientos y de las personas.

Oración que nos lleve a purificar cada actitud y cada sonrisa para que podamos darlas también como don de Dios. Para expresar ese sentir de oración, acaso podría ser útil la siguiente plegaria:

EL DON DE LA SONRISA

Dame Señor, el don de SONRISA para alegrar a todos y para ser feliz; para tener que darle al pobre que me pide, e iluminar a todo el que se acerque a mí. Dame tu SONRISA, Señor, para comunicar con ella los dones que me das. repartiendo sonrisas pasaré por la vida, para que todos sepan que, cuanto  hay de bueno en esta vida, proviene de tu amor.

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