PAZ

Por Hna. Julia Karina  de la Paz

JrHemos estado viviendo como Iglesia la Pascua, la celebración del triunfo de la Vida sobre la muerte, un tiempo que nos invita a la alegría, a la esperanza y a la paz.

Pero como vivir esto, si en cada paso que damos vemos tanta violencia y muerte, constantes amenazas de guerra, injusticias, pobreza, etc. ¿Cómo puede anunciarse un Reino que es totalmente lo contrario a la realidad que vivimos?

Soy conciente que en la presente situación, la paz podría parecer un valor demasiado frágil y una utopía, dado que nuestro mundo, nuestro país, nos presenta un contexto de intereses egoístas de grupos políticos, ideológicos y económicos opuestos entre sí, aunado a intereses y ambiciones particulares de poder, de progreso y de riqueza, sin tener en cuenta las necesidades de todo el pueblo.

ataudes
Pero la paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible. Nuestros ojos deben ver con mayor profundidad, bajo la superficie de las apariencias y las manifestaciones, para descubrir una realidad positiva que existe en nuestros corazones, porque todo hombre ha sido creado a imagen de Dios y llamado a crecer, contribuyendo a la construcción de un mundo nuevo. Benedicto XVI.

La muerte y resurrección de Jesús nos trae la Buena Nueva. Junto a la fuerza destructora y terrible del mal podemos captar ahora mismo la fuerza salvadora de Dios. El se presenta ante nosotros, como lo hizo con sus apóstoles para darnos la paz; y debemos aprender a captar su presencia entre nosotros. La Paz don mesiánico por excelencia, que incluye todo bien, es, por tanto una persona: el Señor crucificado y resucitado en medio de los suyos.

El optimismo cristiano, basado en la cruz gloriosa de Cristo y en la efusión del Espíritu Santo, no justifica en efecto hacerse ilusiones. Para el cristiano, la paz en la tierra es siempre un desafío, a causa de la presencia del pecado en el corazón del hombre. Movido por su fe y esperanza, el cristiano se dedica pues a promover una sociedad más justa; lucha contra el hambre, la miseria y la enfermedad; se preocupa de la suerte de los emigrantes, prisioneros y marginados. Juan Pablo II. Porque si no actuamos la paz será sólo un idealismo vacío, lleno solamente en palabras bonitas y lejos de las acciones vivificantes.

Juan Pablo

Pero para hacer todo esto es necesario tener un encuentro vivo con Jesús Resucitado y proclamarlo “Señor y Dios nuestro” como lo hiciera Tomás. No tengamos miedo de acercarnos a él, de tocar su costado y comprobar que su gran amor vence el odio y el pecado. Él esta aquí en medio de nosotros diciéndonos una vez más: “La paz este con ustedes; la paz les dejo, la paz les doy”. Reconozcámosle tanto en las alegrías como en los sinsabores; dejemos que fortalezca nuestra fe, que nos llene de amor y así podremos transmitir a los que nos rodean la verdadera Paz.

velas niño

En estos momentos, nuestra historia reclama un compromiso renovado y concertado en la búsqueda del bien común, del desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre. Compartiendo las alegrías y esperanzas, las tristezas y angustias, anunciando la salvación de Cristo y promoviendo la paz para todos.

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